Sonrió ante la presentación, parecía que no iba a cambiar de idea y él no era quien para obligarle a ello. Suspiró suavemente y tomó la mano que se le ofrecía. Le alegraba conocer a alguien allí, así no estaría tan solo -
Encantado, soy Ryusei, un compañero de penas -rió divertido ante sus propias palabras, sonrojándose ligeramente.
Siguió observando el exterior, sino fuera por las rejas las vistas serían espectáculares, pero si estaban ahí sería por algo. Se giró y quedó de espaldas a la reja, apoyándose en ella y mirando al cielo distraído. Miraba de reojo al otro chico, sin saber de que podía hablarle que pudiera ser de su interés.
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Shuichi... ¿te gusta la música? -había preguntado lo primero que cruzó por su mente en ese momento, no sabía muy bien porqué había sido precisamente eso, pero al menos comenzaría a concer un poco al otro chico.
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Hijo de la montaña